¿Qué es el trauma emocional y cómo se aborda?

El trauma emocional es una herida psíquica provocada por experiencias que desbordan los recursos internos de la persona para afrontarlas. No siempre es el hecho en sí lo que deja huella, sino cómo lo vive y procesa quien lo experimenta.

Además de los traumas asociados a eventos puntuales (como accidentes o pérdidas), existe el llamado trauma complejo del desarrollo: un tipo de trauma repetido y prolongado relacionado con una falta de sintonía relacional, a menudo en contextos cercanos (familiares, escolares, institucionales) durante la infancia o adolescencia.

Puede incluir negligencia emocional, invalidación constante o dinámicas de control, y sus efectos pueden perdurar en la vida adulta.

Señales que pueden alertar

· Reacciones emocionales intensas o desproporcionadas.

· Hipervigilancia, desconexión emocional o dificultades para confiar en los demás.

· Problemas de autoestima, relaciones inestables o patrones repetitivos de sufrimiento.

· Dificultades cognitivas como confusión, bloqueo o lapsos de memoria, especialmente vinculados a etapas tempranas de la vida.

¿Cómo puede ayudarte la terapia?

El abordaje del trauma —especialmente el complejo— requiere un proceso cuidadoso, seguro y adaptado al ritmo de cada persona. Algunas herramientas útiles en este camino son:

· Terapia centrada en el apego y la regulación emocional.

· Técnicas como el trabajo narrativo, que permiten integrar recuerdos fragmentados.

· Recuperar la conexión con el cuerpo, a través de mindfulness, respiración o técnicas somáticas.

El trauma no define a la persona. Comprender su origen es el primer paso para dejar de vivir desde la herida y empezar a hacerlo desde la elección y el cuidado propio.

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